Para poder comprenderse es necesario escucharse, puede que creamos que no nos conocemos, pero si nunca nos hemos escuchado, entonces hemos estado caminando en sentido opuesto de nosotros mismos, además estamos colocando una muralla de hierro o de arenas movedizas.
Resulta que la mayoría de personas saben muy poco de sí mismos, noconocen la principal razón de su sentir, puesto que están dominados por el pensamiento externo superficial, circunstancial y pasajero, y esto llega agravarse a punto que formamos una personalidad paralela pero que nada dice de nosotros mismos.
Entonces el mundo interior se encuentra incomunicado, desolado, abandonado y afligido. Y resulta entones que no queremos ver y que no queremos sentir y llevamos ésta forma de conducta de dialogo a extremos. Encontrándonos separados de nuestra realidad, y la separación es la formación de realidades aparentes que dan lugar a reír cuando no lo sentimos o ha llorar cuando no lo queremos.
Y como consecuencia de esto, el hombre se pierde y no puede hallarse a Si mismo, y como consecuencia de esto pierde la estima y el propósito en la vida, haciéndonos ser lo que no somos , y cuando nos descubrimos en una realidad que no es la nuestra surge la desolación la crisis en identidad y esto hace que vivamos una vida demasiado ligera, demasiado errática, y sin un propósito real, puesto que no nos estamos sirviendo a nosotros mismos, por el contrario estamos desconociéndonos, y entonces surge el conflicto.
La salud física decae emocional y mentalmente, por esta razón el pensamiento externo no es el mas acertado, pues equivale a tomar demasiados riesgos y no puede medir consecuencias. El problema es que el pensamiento externo es compulsivo, y si nos hallamos vulnerables susceptibles, simplemente no vamos a reflexionar.
La espiritualidad reconoce que la reflexión es uno de los procesos más importantes, pues solo en la reflexión podemos medir las acciones, las consecuencias, pues la reflexión necesita madurez, y esto lo da el tiempo. La reflexión no puede ser confiable si ésta no se ha desarrollado, vale decir que si no tengo la disciplina de la reflexión esta será ineficiente. El hombre necesita ver en el tiempo para que su juicio sea maduro y no impulsivo. La reflexión nos conduce también a la quietud y al silencio, porque va precisando, y entonces hay más espacios donde podemos escucharnos; y cuando nos escuchamos podemos atención a las voces interiores, aquellos momentos y circunstancias que van marcando en nuestra vida y que en una forma nos hace ser como somos, más y sin embargo esto no debe ser el principio o el final, tenemos que negociar, tenemos que intercambiar opiniones con nosotros mismos y aprender.
Pero tomar una vida externa es como manejar a alta velocidad, sin criterio y sin responsabilidad, y esto puede llevarnos a direcciones o caminos aparentes. Es más podemos tenerlo todo en la vida sin que en verdad sea nuestro porque tomamos las decisiones equivocadas, porque no escuchamos lo necesario, pero esto no solamente se basa en lo que necesitamos sino también lo que podemos aportar, tenemos que aprender a diferenciar entre lo que son impulsos solamente y lo que es una reflexión apropiada.
Todos tenemos que dar y recibir, y para esto es necesario vivir. Entonces busquemos superarnos, desarrollarnos y jamás olvidarnos de nosotros mismos, porque si es así veremos la vida pasar.Entonces debemos escucharnos, atendernos reflexionar y luego actuar.
03.12.07
CRISIS DE IDENTIDAD
Para poder comprenderse es necesario escucharse, puede que creamos que no nos conocemos, pero si nunca nos hemos escuchado, entonces hemos estado caminando en sentido opuesto de nosotros mismos, además estamos colocando una muralla de hierro o de arenas movedizas.
Resulta que la mayoría de personas saben muy poco de sí mismos, no conocen la principal razón de su sentir, puesto que están dominados por el pensamiento externo superficial, circunstancial y pasajero, y esto llega agravarse a punto que formamos una personalidad paralela pero que nada dice de nosotros mismos.
Entonces el mundo interior se encuentra incomunicado, desolado, abandonado y afligido. Y resulta entones que no queremos ver y que no queremos sentir y llevamos ésta forma de conducta de dialogo a extremos. Encontrándonos separados de nuestra realidad, y la separación es la formación de realidades aparentes que dan lugar a reír cuando no lo sentimos o ha llorar cuando no lo queremos.
Y como consecuencia de esto, el hombre se pierde y no puede hallarse a
Si mismo, y como consecuencia de esto pierde la estima y el propósito en la vida, haciéndonos ser lo que no somos , y cuando nos descubrimos en una realidad que no es la nuestra surge la desolación la crisis en identidad y esto hace que vivamos una vida demasiado ligera, demasiado errática, y sin un propósito real, puesto que no nos estamos sirviendo a nosotros mismos, por el contrario estamos desconociéndonos, y entonces surge el conflicto.
La salud física decae emocional y mentalmente, por esta razón el pensamiento externo no es el mas acertado, pues equivale a tomar demasiados riesgos y no puede medir consecuencias. El problema es que el pensamiento externo es compulsivo, y si nos hallamos vulnerables susceptibles, simplemente no vamos a reflexionar.
La espiritualidad reconoce que la reflexión es uno de los procesos más importantes, pues solo en la reflexión podemos medir las acciones, las consecuencias, pues la reflexión necesita madurez, y esto lo da el tiempo.
La reflexión no puede ser confiable si ésta no se ha desarrollado, vale decir que si no tengo la disciplina de la reflexión esta será ineficiente. El hombre necesita ver en el tiempo para que su juicio sea maduro y no impulsivo. La reflexión nos conduce también a la quietud y al silencio, porque va precisando, y entonces hay más espacios donde podemos escucharnos; y cuando nos escuchamos podemos atención a las voces interiores, aquellos momentos y circunstancias que van marcando en nuestra vida y que en una forma nos hace ser como somos, más y sin embargo esto no debe ser el principio o el final, tenemos que negociar, tenemos que intercambiar opiniones con nosotros mismos y aprender.
Pero tomar una vida externa es como manejar a alta velocidad, sin criterio y sin responsabilidad, y esto puede llevarnos a direcciones o caminos aparentes. Es más podemos tenerlo todo en la vida sin que en verdad sea nuestro porque tomamos las decisiones equivocadas, porque no escuchamos lo necesario, pero esto no solamente se basa en lo que necesitamos sino también lo que podemos aportar, tenemos que aprender a diferenciar entre lo que son impulsos solamente y lo que es una reflexión apropiada.
Todos tenemos que dar y recibir, y para esto es necesario vivir. Entonces busquemos superarnos, desarrollarnos y jamás olvidarnos de nosotros mismos, porque si es así veremos la vida pasar.Entonces debemos escucharnos, atendernos reflexionar y luego actuar.
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